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Inma Rodríguez Páez


Procedimiento penal

Me han citado como investigado: qué significa y qué pasa después

Mazo de juez sobre un libro en la mesa de un juzgado

Llega una carta del juzgado, o te llama la Guardia Civil, y aparece la palabra “investigado”. Casi todo el mundo piensa lo mismo, “me van a condenar”. No es eso. Pero tampoco es un trámite. Te explico qué es exactamente, qué derechos tienes desde este momento y qué conviene hacer (y no hacer) antes de esa fecha.


Qué significa ser investigado

Investigado es la palabra que utiliza la Ley de Enjuiciamiento Criminal desde 2015 para la persona sobre la que un juzgado de instrucción está averiguando si participó en unos hechos que podrían ser delito. Antes se decía “imputado”, y en la calle sigue usándose. Es la misma cosa.

Que te citen como investigado quiere decir que hay una denuncia, una querella o un atestado policial que te señala, y que el juez quiere oírte antes de decidir nada. No hay acusación todavía. No hay juicio. Que lo haya o no depende, en buena parte, de lo que se haga en esta fase, porque es el momento en el que la defensa puede influir más.

La diferencia con ser citado como testigo es enorme. El testigo está obligado a decir la verdad y no tiene abogado. El investigado tiene derecho a no declarar, a no confesarse culpable y a estar asistido por su abogada. Si en la citación pone “investigado”, tienes esos derechos desde ya.


Tus derechos desde el primer día

El artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal te reconoce, entre otros, el derecho a que te informen de qué hechos te atribuyen, a examinar las actuaciones con antelación suficiente para preparar la declaración, a designar abogada de tu confianza, a guardar silencio y a no declarar contra ti mismo.

El más importante en la práctica es el acceso al expediente. Antes de declarar puedes (y debes) saber qué hay en el atestado, qué dice el denunciante, qué testigos hay, qué documentos o mensajes se han aportado. Declarar sin haberlo leído es como contestar a un examen sin conocer las preguntas.

También tienes derecho a proponer diligencias, como pedir que se oiga a un testigo, que se aporte un documento, que se practique una pericial. La instrucción no es solo para la acusación; es el momento en el que la defensa también construye su prueba.


Qué pasa si no acudo

Acudir es obligatorio. Si no vas sin justificarlo, el juzgado puede ordenar tu detención para llevarte a declarar. Además, dejas pasar tu mejor oportunidad de influir en la instrucción. Si no puedes ir en la fecha indicada (por trabajo, salud o distancia), se pide un aplazamiento por escrito; no se deja de ir.


Cómo es la declaración

Suele ser breve. El juez, la fiscal y, si la hay, la acusación particular pueden hacerte preguntas; tu abogada también. Puedes contestar a todas, solo a las de tu abogada o a ninguna. Esa decisión se toma antes, en el despacho, con el expediente delante, no en el pasillo del juzgado cinco minutos antes.

Hay una idea que conviene tener clara, y es que lo que se dice en instrucción queda por escrito y se puede leer en el juicio. Una versión dada con nervios, incompleta o contradictoria con lo que después se demuestra hace más daño que el silencio. Guardar silencio no es reconocer nada, es esperar a tener toda la información.


Y después de declarar, ¿qué?

Tras la declaración el juzgado sigue investigando. La instrucción tiene un plazo general de doce meses, que puede prorrogarse. Al terminar, caben tres caminos, el archivo (sobreseimiento) si no hay indicios suficientes; la transformación en procedimiento abreviado, donde la fiscalía y las acusaciones deciden si te acusan; o, en los delitos más leves, un juicio ante el propio juzgado.

Solo si alguien te acusa formalmente pasas a ser acusado y se señala juicio. Hasta entonces, todo lo que se haga en la instrucción cuenta, porque es donde se pide el archivo, se cuestiona la prueba de la acusación y se prepara la defensa con tiempo.


Qué hacer hoy mismo

Guarda la citación y fíjate en el juzgado, el número de procedimiento y la fecha. No contactes con la persona que te denuncia ni con posibles testigos, porque además de empeorar las cosas, puede ser un delito nuevo. No borres mensajes, correos ni fotos, aunque creas que te perjudican. Y conserva todo lo que pueda ayudarte, conversaciones, tickets, contratos, partes médicos.

Con eso y con el expediente, en una sola consulta puedo decirte en qué situación estás, qué riesgo real hay y qué estrategia tiene sentido. En la provincia de Málaga y en el resto de España.

¿Estás en esta situación?

Si tú o alguien de tu familia habéis recibido una citación como investigado, en Málaga o en cualquier otro juzgado, ponte en contacto conmigo. Mándame la citación por WhatsApp, la leo y te digo qué hacer antes de esa fecha.